Tarjeta Alimentar, un beneficio que ayuda pero no alcanza

La Tarjeta Alimentar (TA) sigue ampliando la cantidad de beneficiarios pero enfrenta una batalla desigual contra la inflación y la indigencia. Si bien en el último año hubo un aumento de 32 por ciento en la cantidad de titulares de la tarjeta, de 1.566.987 a 2.320.569, según el Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales, la ampliación no logró reducir los números de la indigencia, que alcanzó a 3,1 millones de personas en el primer semestre de 2021, un aumento del 0,2 por ciento respecto del mismo periodo del año anterior.

Según el INDEC, una familia es indigente cuando en un hogar no se alcanzan los ingresos suficientes para cubrir una canasta básica de alimentos (CBA) y las necesidades básicas energéticas y proteicas. Para octubre de 2021, la CBA de una familia tipo era de 30.925 pesos, mientras que la Tarjeta Alimentar paga por grupo familiar montos de 6000, 9000 y 12.000 pesos.

Para el ex ministro de Desarrollo Social y creador de la TA, Daniel Arroyo, el problema principal del hambre en Argentina “es el precio de los alimentos (…) En el país, si sube el precio sube la pobreza, gran parte de la dificultad es que hoy tenemos pobreza con trabajo, gente con recibo de sueldo a la que aún no le alcanza”, dijo a Agencia Tao.

Hasta octubre de este año, según el INDEC, la inflación acumulada en el rubro de alimentos y bebidas no alcohólicas era de 52,1 por ciento, Mientras que el último incremento en la TA fue en febrero de 2021.

“Esto hace que la plata sea poca. La canasta básica está arriba de los 62 mil pesos y no llego. Tengo tres sobrinos que vinieron a vivir conmigo. Uno no tiene trabajo, uno es discapacitado y uno tiene 17”, dijo a Agencia Tao Nora Cejas, una beneficiaria de la Tarjeta Alimentar.

Arroyo entiende que el aumento del precio de los alimentos se relaciona con “el contexto internacional y el valor de los commodities, el acceso al crédito y la intervención de los formadores de precios (el tambero saca el litro de leche a 30 y te piden 110 en la góndola)”.

“Mis hijos están mejor desde que cobro la tarjeta, aunque tampoco vas a comprar mucho. Un kilo de picada está 900 pesos, pero es una ayuda. El principal problema es el precio de los alimentos. Pero está buena la ayuda”, dijo a Agencia Tao Valeria Vallejos, beneficiaria de la TA.

Por su parte, Nicolás Caropresi, militante y referente del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE), criticó la implementación de la TA porque “en vez de alimentar la economía del barrio lo que hace es obligar a la gente a comprar a los grandes supermercados, que son los que inflan los precios, no te aceptan los precios cuidados y los que más rápidamente convierten esa plata en dólares”. Y agregó que muchos almacenes, kioscos y verdulerías de barrio “no tienen posnet”.

Arroyo, en cambio, aseguró que «al comienzo era 60 por ciento compra en supermercado y 40 por ciento de comercio de cercanía. En medio de la pandemia eso se dio vuelta: 40 por ciento supermercado y 60 por ciento comercio de cercanía. Eso demuestra que el estado ha tenido avances importantes en capacidad de gestión en los distintos gobiernos».

Luz Rodriguez, Antonio Riccobene y Facundo Gionto

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