La nueva carrera espacial: nuevos actores y el rol de Argentina

Argentina, con una larga historia en el sector espacial y recientes lanzamientos como  los satélites SAOCOM 1A y 1B se posiciona en el contexto de una nueva carrera espacial internacional. Hoy, el país se encuentra desarrollando el satélite SABIA-Mar y su próxima gran apuesta es la construcción de un lanzador.  De acuerdo a la doctora en Ciencias Físicas e investigadora de la CONAE (Comisión Nacional de Actividades Espaciales) Laura Frulla, “tener el lanzador completaría el panorama y eso nos posicionaría mucho mejor. La idea es poder lanzar nuestros propios satélites”.

Argentina y el espacio: una historia con luces y sombras. Realización: Agencia TAO

De acuerdo al Bank of America, el sector espacial internacional estaría valuado en 1,4 trillones de dólares para el año 2030. Muy lejos de la bipolaridad de los reconocidos “años de oro”, se afianza un nuevo boom que contiene nuevos jugadores: países como China y empresas de Silicon Valley, algunas de ellas lideradas por nombres de la talla de Elon Musk o Jeff Bezos. Este optimismo es compartido por Diego Bagú, astrónomo, docente e investigador de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), quien cree que se aproximan los mejores años en materia espacial. “El paso inminente es el regreso a la Luna y es probable que, entre el ’35 y ’40, ya se tenga la primera misión a Marte”, pronostica. Pese a la pandemia, este año se asistió a lanzamientos significativos al espacio. Entre ellos, el de SpaceX en mayo, el primero en el que una empresa privada envió una tripulación al espacio.

Este interés por el cosmos no es novedad. La primera carrera espacial de los años cincuenta y sesenta, representó una de las pujas de poder en la Guerra Fría entre la Unión Soviética y Estados Unidos. Hitos como el Sputnik 1 en 1957, el primer satélite artificial que orbitó la Tierra, y la misión Apolo 11 en 1969, que marcó la llegada del hombre a la Luna, atestiguan lo que fue una época dorada de la exploración espacial. 

Preparación del SAOCOM-1B en las instalaciones de INVAP. Fuente: CONAE

Ahora se asoma una nueva carrera espacial a la que se le suma, además de la participación tradicional de agencias estatales como la NASA, una afluencia considerable de capitales privados. SpaceX de Elon Musk es uno de los ejemplos. “Ellos nacen, me parece, por el resultado de dos factores. Por un lado, la nueva tecnología que permite democratizar el acceso al espacio y no tener que depender de la NASA. Por otro lado, hubo una especie de letargo enorme durante muchos años donde se perdió la competencia que implicaba la primera carrera espacial. Estados Unidos es un país que para avanzar necesita que le pongan el dedo en la llaga”, opina Bagú.

La miniaturización de los satélites es otra de las tendencias que aparecen. De acuerdo a Frulla, “estos satélites chicos permiten una construcción más rápida, salen más baratos y se pueden reemplazar con mayor facilidad al permitir tener satélites en stock”.

En este contexto, Argentina, con los grandes avances obtenidos y proyectados, se coloca a la altura de las potencias en el ámbito espacial.  “Existe también la idea de hacer un satélite meteorológico en conjunto con los países del Cono Sur y el relanzamiento de ARSAT 3”, menciona Marcos Actis, miembro del directorio de la CONAE. 

Ian Werbin, Nahuel Londeix, María Belén Jazhal y Agustina Ramos / A.R. / Com. 01

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