Pornografía feminista: erotismo disidente en las redes sociales

La escena de varios cuerpos femeninos entrelazados en la oscuridad. La toma de una caricia sobre un abdomen gordo, de un beso en el cuello, de una mano estrujando las sábanas. La cámara detenida en el retrato de una mujer disfrutando. Sólo 15 segundos bastan – apenas lo que dura una historia de Instagram – para desarmar con imágenes uno de los presupuestos más enraizados de nuestra cultura occidental: el porno es territorio exclusivo de hombres.

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El porno feminista llegó para romper con los estereotipos de una industria cruel que no representa el goce femenino. IMAGEN: Collage Digital por Melisa Falcón.

El auge de la llamada “pornografía feminista” empieza a copar espacios en la Argentina como un fenómeno no del todo nuevo, pero sí, con mayor visibilidad en estos últimos años. Según estadísticas de Google Trends, desde el 2008 a esta parte, las búsquedas del término “porno para mujeres” en nuestro país se incrementaron paulatinamente, superando las 25 búsquedas diarias en relación a años anteriores, en donde las consultas estaban por debajo de las 15 diarias. En consonancia, la web de pornografía Pornhub dio a conocer que, en 2017, entre sus usuarios argentinos, la categoría ‘Porn for Women’ recibió el segundo lugar dentro de los términos más ingresados por mujeres, con un incremento respecto del 2016 del 359%.

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“En el porno feminista los cuerpos son reales, con celulitis, con tetas caídas, con gordura y delgadez, todo está hecho para generar empatía en quienes miran este tipo de películas o cortos”, dijo Paula Gimenez, periodista especializada en género de Diario Registrado. “Las mujeres estamos en la búsqueda de cosas que nos apasionen y fogonenen el deseo, cosas que antes ni siquiera eran una posibilidad para nosotras”, insiste Gimenez.

Con 140 caracteres en Twitter o una foto en Instagram, Cherry Vecchio (@baberoyalty), trabajadora sexual y autora del fanzine autobiográfico “Gorda Puta” da cátedra sobre cómo dinamitar la normalidad, cómo el goce puede también ser una opción para las mujeres. “Las redes sociales son fundamentales para hacer negocios y el porno feminista es justamente eso, un poco de negocio y un poco de arte”, comenta a AgenciaTAO la actriz e insiste: “Sé que influyo al mostrarles a las personas algo que no conocían o no habían probado”.

También, la cineasta y guionista sueca Erika Lust (@erikalust), ha cobrado protagonismo en el último tiempo. Provocativos y sin tapujos, sus cortometrajes por ella denominados como “porno indie” encontraron en Instagram el principal vehículo de difusión.

Cherry comenta el detrás de escena de comunicar porno en redes: “La estrategia para seducir tiene un fin económico para que la gente compre o vaya a ver algo. Un video acortado en Twitter tienen que apuntar a mostrar lo suficiente pero no tanto como para que la gente no lo quiera comprar. Instagram, por ejemplo, censura los desnudos, entonces hay que apuntar a poner música llamativa y economizar las imágenes”.

Junto a Lust, otras referentes internacionales llevan la bandera del placer sexual femenino.  A través de video breves Vimeo, la productora Vextape comparte teasers de cine experimental para adultos. En Facebook, las Suicide Girls, el colectivo de modelos pin up, redefinen la fotografía erótica; mientras que en Instagram, Karley Sciortino (@karleyslutever), autora de la columna  Breathless de Revista Vogue, comparte consejos sobre sexualidad.

En Argentina, es Maria Riot (@riotmaria) la principal referente del movimiento “Putx Feminista” quien, desde Twitter, se encarga de difundir este nuevo tipo de contenidos no heteronormativos. Paula Giménez comenta al respecto: “El porno de la industria es bastante cruel con nosotras y los chicos crecen creyendo que así es tener relaciones sexuales. Su militancia en las redes [de Erika y Riot] funciona. Sirve para que los hombres vean que hay otro porno, que es más real y menos estereotipado”.

Si bien la esencia de la películas porno feministas reside en ser producidas por colectivos de cineastas independientes, es difícil hablar de la existencia un mercado alternativo por fuera de la  industria de los grandes estudios de producción.“El mercado del porno feminista no existe en la Argentina. Es independiente y hay mucho que no se realiza con fines de lucro”, comenta Cherry. “Los varones heterosexuales son el público mayoritario del porno, ellos son quienes tienen mayor poder adquisitivo y, por eso las actrices tienen que orientar sus productos a lo que creen que los varones van a querer consumir”, insiste Vecchio.

La actriz entiende que son los varones quienes consumen y pagan por porno desprejuiciadamente, no las mujeres. Sin embargo, parece esperanzada  “Creo que cuanta más oferta haya, más demanda va a haber pero eso tiene que ir acompañado de una intención de pagar”.

Melisa Falcón –  Co. 4 –  Editor: Nehuen Serini

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