Villa Olímpica: los ejemplos opuestos de Río de Janeiro y Barcelona

Una vez concluida la próxima edición de los Juegos Olímpicos de la Juventud en octubre de 2018, el gobierno apuesta a que las instalaciones de la Villa Olímpica, emplazada en el predio del Parque Roca, en Villa Soldati, den impulso a la zona sur porteña y atraigan inversiones privadas. Con este propósito, desde el Poder Ejecutivo se evaluaron proyectos deportivos similares desarrollados en otros países.

Según Florencia Piñero, titular de la Unidad de Proyectos Especiales Villa Olímpica, para la edificación se tomaron en cuenta los casos previos de Barcelona y de Río de Janeiro, sobre todo éste último. La Villa Olímpica carioca, a tan solo un año de su construcción en el barrio residencial de Barra de Tijuca, es la más grande de la historia de los juegos, aunque también ha sido señalada como un fracaso por su actual estado de abandono y desidia. La intención era que el complejo se convirtiera en una zona de lujo una vez finalizado el evento. Las falencias, no obstante, empezaron a asomar rápidamente: el gobierno no se hizo cargo de los costos de mantenimiento y tampoco encontró a ninguna empresa privada que se hiciera cargo de la explotación de las infraestructuras.

Izq.: Piscina Olímpica de Barecelona. Der.: Piscina Olímpica de Río de Janeiro. 2017.

Izq.: Piscina Olímpica de Barecelona. Der.: Piscina Olímpica de Río de Janeiro. 2017.

Los Juegos Olímpicos de Barcelona ’92, por el contrario, resultaron un punto de inflexión para la ciudad: cambiaron el estilo urbanístico del lugar, abrieron la capital catalana al mar y lanzaron a la ciudad a la vidriera del mundo. “Eso no significa que esa Villa Olímpica, por sí sola, haya sido exitosa desde el principio ─asegura Néstor Magariños, arquitecto y profesor adjunto en la cátedra de Planificación Urbana de la Facultad de Arquitectura de la UBA─. Le llevó tiempo consolidarse y transformarse en lo que es hoy”.

Habrá que esperar un tiempo prudencial para constatar si la Villa que albergará a los atletas el año próximo cumplirá con su objetivo de dejar un legado de valor urbanístico y de infraestructura para la zona o si, al igual que el país vecino, las promesas de prosperidad e inversiones decantarán en un nuevo “elefante blanco” librado a su suerte.

Mike Leiton / B.S. / C.02

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