Buenos Aires swinger

Las opciones para la comunidad swinger en Buenos Aires van desde restaurantes afrodisíacos y de intercambio de pareja, tours sexuales por la ciudad, bares, reuniones privadas en casas particulares, hoteles, viajes dentro y fuera del país, y clubes swingers que cuentan con chats privados en sus páginas web y redes sociales para organizar previamente los encuentros de parejas.

El principio de libertad de elección ligado a la apertura sexual es lo que originó el movimiento swinger, que para muchos se presenta como la superación de la hipocresía de la pareja occidental: la monogamia. Los swingers son en su mayoría parejas heterosexuales que se intercambian para tener sexo eventual y con reglas de juego firmemente establecidas.

Quien desee iniciarse en el mundo swinger, específicamente en los boliches y los clubes, debe conocer sus códigos: sí es sí, no es no; tal vez es no, no sé es no.  La caricia es la llave para comenzar el intercambio y toda respuesta que no sea un claro debe ser considerada como negativa y detener el avance sobre esa pareja o persona. En cada espacio existen coordinadores, que son personas contratadas por el sitio para que supervisen la situación y puedan poner orden si es necesario. Asimismo, el lugar se compromete a asegurar las condiciones de higiene necesarias. La utilización de preservativos es la norma general en el acto sexual.

Por otro lado, el anonimato es la ley que rige en estos espacios ya que los celulares no se utilizan (en algunos lugares, hay que dejarlos en la entrada) y porque las parejas no suelen hacer pública su condición de swinger. Los vidrios polarizados, las cortinas negras dividiendo los ambientes, las puertas secretas, las luces tenues, la distribución espacial en forma de laberinto, son todos elementos que permiten olvidar nombres para así dejarse llevar por el deseo.

El diálogo en la pareja es esencial para que se disfrute el encuentro sexual. Así se logra saber si desean intercambiar con los que se acerquen. Qué les ha gustado hacer en alguna oportunidad, compartir la experiencia. Esto es lo importante: un momento para disfrutar entre los dos, siempre en pareja.

En un estilo de vida que nació en la heteronormatividad, algunos boliches abren sus puertas para todos (lesbianas, gays, bisexuales, trans, travestis e intersexuales) solo una noche por semana.

Luego de la caricia, ¿qué?

Cubículos con videos porno y glory holes, shows eróticos, cuartos privados para parejas, tríos y grupos (algunos con seguridad en la entrada para verificar que ingresen solo parejas previamente establecidas). Living con proyecciones de pornografia, shows de sexo en vivo entre parejas y salones nudistas.

Los boliches con mayor renombre en Ciudad Autónoma de Buenos Aires son: Sweet Club, Prive Club SW y Reina Loba. Se permite el acceso a parejas, mujeres y hombres solos, estos últimos únicamente en algunos casos. El precio de la entrada por pareja va de 300 a 600 pesos; el de las mujeres solas es gratis y en el caso de que se permitan hombres la entrada puede costar hasta 850 pesos. Depende del lugar si se incluyen consumiciones y guardarropa.

Maripaz Soto y Diana Novoa / NS / C. 03

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