Graciela Soler: “El olfato siempre estuvo relegado”

La doctora, especializada y referente en estudios sobre el olfato y el gusto, dijo que la gente no consulta sobre las anomalías que se les presentan porque los médicos desconocen de qué se trata. Además, relató su experiencia en el campo de la otorrinolaringología.

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Graciela Soler en el Grupo de Estudio de Olfato y Gusto (GEOG) del hospital de clínicas. (Foto: Agencia TAO)

Desde su oficina en el Hospital de Clínicas José de San Martín, dependiente de la Universidad de Buenos Aires (UBA), Graciela Soler profundiza en el saber sobre patologías en el mundo del olfato y el gusto. Rodeada de frascos rotulados y estadísticas, la especialista comentó sobre el desarrollo de este campo en nuestro país y la importancia que tiene la investigación de estas condiciones.
“Se supone que los neurólogos deberían saber sobre anosmias, pero hay un desconocimiento total”,dijo. Ese fue, hace poco menos de 20 años, uno de los motivos por los que decidió adentrarse en el desarrollo de estudios y terapias que tratasen las anomalías olfativas que presentaban quienes se acercaban a su consultorio.
Fue en 1998 cuando Soler comenzó a recibir casos de ese tipo, y que por desconocimiento dentro de la comunidad médica, le sugerían derivarlos a otros centros de investigación, como el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). Sin embargo, reconoció que los equipos de profesionales que se desempeñan allí  no tenían experiencia clínica con los pacientes,lo que dificultaba abordar esas patologías de una manera exhaustiva.“Como tenía una experiencia de once años, sabía que el olfato empieza en la nariz y termina en los centros neurológicos. El órgano externo es del otorrinonaringólogo, pero presenta múltiples conexiones con otros profesionales”, dijo. Por eso se empezó a cuestionar cuáles eran los pasos a seguir, y luego de años de atender casos de los más diversos, fundó en 2010 el Grupo de Estudio de Olfato y Gusto (GEOG) en el hospital público de la UBA perteneciente a la Facultad de Medicina.

Tanto en esa dependencia como en su consultorio privado, Soler ya atendió cerca de 800 pacientes que presentaban disfunciones en esos sentidos, con quienes aplicó técnicas importadas que logró adaptar a las formas de vida argentinas y así llegar a conclusiones y posibles terapias que avanzaran sobre la cuestión de la anosmia y de otras patologías similares en los pacientes del país.

Entre esos avances, la especialista consolidó dos exámenes, uno para niños y otro para adultos, con los cuales puede determinar con rapidez los distintos grados que presenta cada paciente con problemas para oler. Y aunque aún no hay cura para estas condiciones, “se está estudiando el tema de trasplantes como una solución viable para estos casos, de los que cada vez hay más, por tener más repercusión”, dijo.
Resumiendo el presente de su campo de estudio, Soler dijo : “el Hospital de Clínicas atiende pacientes de todo Latinoamérica y que además de ser un centro de derivación de consultas, es el único lugar donde existen tratamientos de rehabilitación olfatoria. Lamento la falta de apoyo del Estado, ya que gubernamentalmente sólo se ayuda a investigadores, pero no a médicos”.

Victoria Ojam / AE / Comisión 3

 

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