Nacer en casa: el parto domiciliario

Sebastián nació un martes a las 12:15 en la cama donde los padres lo gestaron nueve meses y seis días antes, durante una siesta calurosa de febrero. Respiró por primera vez y apoyó la cabeza aún manchada sobre el pecho sudoroso de mamá, mientras su papá y la obstetra miraban con los ojos llenos de lágrimas.

María Clara, madre de Sebastián y docente, es una de las más de 20 mil mujeres que cada año eligen el parto domiciliario en nuestro país, según datos de la Asociación Argentina de Parteras Independientes (AAPI). Sin embargo, algunos profesionales advierten sobre los riesgos que conlleva este tipo de práctica, y el problema de confundir el parto domiciliario con el nacimiento sin asistencia médica, que se desaconseja en todos los casos.

La Dra. Alejandra Avendaño, médica obstetra que fundó el grupo Nacer en Familia, dedicado a acompañar nacimientos domiciliarios desde 2002, asegura que el parto es una situación natural que no necesita una intervención médica exhaustiva. “El sexo, el embarazo, el parto y la crianza son eventos sanos de la vida. Una mujer tiene que estar plácida para que ese niño nazca, no hay que llenarla de inyecciones ni temores”, aseguró. A su vez, el Dr. Mario Elman, médico pediatra y neonatólogo, agregó: “Cada parto es distinto y cada chico es diferente. No me parece que alejar al recién nacido de su mamá para meterle una sonda por la nariz y otra por la cola sea una rutina inevitable. Prefiero darle una gotita de agua por la boca y escuchar si llega al estómago”.

parirEn la intimidad de su casa la mamá elige la posición, la ropa y las personas que la acompañan a dar a luz a su bebé. Foto: danicarretero.com

 

El caso de una beba que murió en Neuquén tras un parto casero sin asistencia médica, cuyos padres fueron imputados por homicidio, abrió nuevamente el debate: la Dra. Analía Messina, ginecóloga y obstetra, reniega de la idea del parto domiciliario: “contar con un hospital, con un equipo entrenado, con anestesia, con un quirófano, es un privilegio que nuestras antecesoras de siglos pasados no pudieron gozar. Durante siglos las mujeres murieron por complicaciones en el embarazo y en el parto. Ellas no tenían la chance de elegir” y está de acuerdo con Avendaño en que ésta es una discusión de ricos. Es importante diferenciar la moda de parir con doulas (mujeres sin formación médica que acompañan física y emocionalmente a embarazadas) de la idea de parto respetado, que consiste en intervenir lo menos posible a la mamá y su bebé y permitir un entorno familiar en el proceso natural de dar a luz, siempre doloroso y violento, pero priorizando la contención emocional de madre e hijo, donde los médicos estén observando muy de cerca para atender cualquier complicación, ya sea en una casa o en una institución.  A este respecto, Avendaño dijo: “es un momento muy peligroso para las mujeres, porque nos quieren hacer creer que cualquiera puede parir en su casa con una amiga que le tiene la mano. El trabajo de los obstetras es imprescindible.” Y Elman agregó: “Tenemos que estar ahí, pero si todo sale bien, nuestro trabajo es mirar el nacimiento con las manos en los bolsillos.”

 

Eduardo Santachita/C.B/ Comisión 03

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