Agroquímicos: el lado oscuro de las frutas y verduras

Las frutas y verduras que se consumen diariamente en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) contienen restos de plaguicidas, según informes de diversos especialistas. Los estudios demuestran que muchos de estos alimentos superan el límite de máximo residual permitido por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), organismo estatal que regula pero no se hace cargo de los controles. ¿Qué tan sanos son los alimentos que comemos?

En la actualidad el sistema de producción agropecuario está basado en la utilización de diferentes tipos de agroquímicos que buscan incrementar el rendimiento de las cosechas en el campo. El Ingeniero Agrónomo Javier Souza Casadinho, docente responsable de la asignatura Investigación y Extensión en Agroecología de la Facultad de Agronomía de la UBA, advirtió: “Se utilizan anualmente en Argentina 390 millones de litros de agroquímicos, de los cuales las tres cuartas partes están compuestas por el famoso herbicida llamado glifosato, propiedad de la empresa transnacional Monsanto”. Esto equivale a un promedio de 8 litros por habitante. El glifosato se aplica en la producción de la soja transgénica, arroz, tabaco, hortalizas y maíz, entre otras. En el 2010, Andrés Carrasco, profesor de embriología y miembro del Conicet, demostró el impacto del glifosato en el desarrollo embrionario y confirmó que este herbicida genera malformaciones en anfibios y por lo tanto, también en humanos.

GALERIA 3Fuente Cedoc

Fumigación de herbicida vía aérea. FOTO: Agencia TAO/ Magalí Druscovich.

Durante 2015, el Espacio Multidisciplinario de Interacción Socioambiental (EMISA) perteneciente a la Universidad de La Plata, realizó un relevamiento en frutas y hortalizas provenientes de donaciones recibidas en el Banco Alimentario de esa Ciudad. El estudio determinó que el 76,6 % de las 47 muestras observadas contenían plaguicidas. Entre los nombres que más figuran en el análisis se destaca el Endosulfán, prohibido desde el 2013 por una resolución del SENASA. Luego se encontró Clorpirifós (mayormente en hojas verdes), Epoxiconazol+ Tebuconazol, Cipermetrina (predominante en los cítricos), Atrazina y Lambdacialotrina.

Muchos de los agroquímicos encontrados superan el límite permitido. “Hay grupos de plaguicidas en los que no está regulado el máximo residual. Ni siquiera tenés un valor para determinar si afecta a la salud o no.” afirmaron miembros del grupo EMISA, quienes de esta forma hicieron hincapié en la falta de regulación por parte de organismos estatales. En tanto el sitio web del Senasa explica que el organismo se ocupa de la “fiscalización y el control sobre los procesos y no sobre productos terminados”, la licenciada Virginia Varcárcel, miembro de la Dirección de Agroquímicos y Biológicos de esta entidad, expresó a Agencia Tao: “Solo nos ocupamos de redactar regulaciones. No ofrecemos ningún control”.

En el marco del Festival Internacional de Cine Ambiental, el médico y director de la carrera de medicina de la Universidad Nacional de Rosario, Damián Verzeñassi, pregonó: “la química llega por el aire, la química llega por la tierra y sobre todo por los alimentos”. Y haciendo referencia a los perfiles epidemiológicos de las principales localidades cercanas a las fumigaciones confirmó: “la primera enfermedad crónica más frecuente son los problemas cardiovasculares, la segunda son los hipotiroidismos, la tercera son las diabetes, la cuarta son las enfermedades respiratorias crónicas como el asma y las principales causas de muerte no son las enfermedades de causas cardiovasculares sino que son las neoplasias [ Malformaciones de carácter tumoral]”.

Exposición de frutas en el Mercado Central - Provincia de Buenos Aires, Argentina. FOTO: Aagencia TAO/ Magalí Druscovich

Exposición de frutas en el Mercado Central – Provincia de Buenos Aires, Argentina. FOTO: Aagencia TAO/ Magalí Druscovich

Es innegable que los agroquímicos representan un problema en la actualidad para la salud humana. Sin embargo en los últimos años se están desarrollando formas de cultivo sustentables que proponen alternativas a la agricultura convencional. Desde el plano académico, los especialistas han llevado a cabo una ardua tarea para capacitar sobre la agroecología y “deconstruir los conocimientos hegemónicos mercadocéntricos negadores de la diversidad que nos han impuesto a muchos de nosotros”, como lo expresó Verzenñassi.

Manuela Valencia/ M.P.I/ Comisión 2

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