Gatillo fácil: una práctica nacional en aumento

Hace justo un mes, Ariel Albelo denunció a cuatro policías de la comisaría de General Cabrera, localidad de la provincia de Córdoba, por golpear hasta dejar hospitalizado a su hijo Gastón, de 20 años. El hecho ocurrió el domingo 5 de octubre en las inmediaciones de la discoteca a la que se disponían a ir, cuando Gastón y dos amigos estaban conversando y fueron embestidos por policías que golpearon al joven tras entender que éste los estaba ofendiendo. De acuerdo a la Coordinadora Antirrepresiva de Córdoba, ya se han asesinado siete jóvenes en manos de la policía provincial en lo que va de 2014.


Este hecho ocurrido en Córdoba no es únicamente representativo de lo que ocurre en una provincia, ni se limita sólo a provocar heridas en las víctimas. Esta agencia entrevistó a Gonzalo Bugatto, hermano de Lautaro, asesinado de un disparo en la espalda por un agente policial en la localidad bonaerense de Burzaco en 2012: “El caso de mi hermano trascendió porque era jugador de futbol, pero he conocido miles de familias que aun hoy siguen esperando justicia”.

En los últimos años el aumento de los casos de gatillo fácil ha motivado numerosas denuncias desde diversos organismos de derechos humanos, como el documento “Las prácticas policiales violentas son contradictorias con una política de ampliación de derechos” del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) y los boletines informativos de la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (CORREPI). Allí se detallan los casos mencionados y se ha elaborado un mapa que registra y señala por provincia los hechos ocurridos desde el retorno de la democracia hasta el 2013, así como también se muestra un “ranking” de provincias represoras elaborado en relación al año 2012.

Mientras los casos se incrementan, sigue vigente un respaldo social que parece avalar estos episodios. Tal como nos explica Mariana Galvani, “hay discursos que avalan al policía como héroe social por matar a otro, lo cual es gravísimo pero habla de nosotros como sociedad y del poder político también, es decir de qué manera está pensando la inseguridad”. Dentro de este respaldo social están los medios masivos de comunicación, que proponen, entre otras salidas, afrontar la problemática de la inseguridad asignando mayores poderes a las policías, y un sector de la clase política que actúa en consecuencia. Otros  sectores, como la alianza multisectorial Acuerdo de Seguridad Democrática (ASD), en cambio, alientan la implementación de políticas de seguridad que promuevan y fortalezcan la participación social y comunitaria, a fin de asumir mayor control político hacia las fuerzas de seguridad.

Vale destacar también que, si bien es notorio el aumento en los casos, el accionar de la policía del gatillo fácil y la justicia que la encubre no es algo novedoso. Hacia 2005 sucedió la denominada Masacre de Pompeya. El film “El Rati Horror Show”, de Enrique Piñeyro, muestra este caso como ejemplo del accionar de la policía del gatillo fácil y una justicia que la encubre.

 

Bruno Azserzon / M.M.G.I. / C 1

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