Stand up para todos

Los standaperos se definen como gente no tan común que hace humor con las cosas comunes que nos pasan a todos. Hacen Stand up, un género de actuación importado desde Estados Unidos que emergió en Argentina en los últimos años como una sorpresa del under hasta acompañar a la propia presidenta de la Nación en un discurso.

Silver microphone with red curtains

“Es un género teatral muy particular, donde una persona se sube sin personajes al escenario y habla de ese monólogo interno que tenemos todos en nuestra cabeza”, dice a Agencia Tao Dalia Gutman, una de las principales cultoras del Stand up en nuestro país.

Sólo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, veinte propuestas distintas de Stand up pueblan cada noche las carteleras de los teatros y café concert, según promociona el portal StandupTime!, que centraliza la difusión de las obras del circuito comercial, cuyo epicentro es la calle Corrientes.

Por fuera del circuito comercial, según dijo a Agencia Tao el presidente de la escuela argentina de Stand up, Diego Fantoni, otros 500 shows se suceden cada noche en centros culturales, bares y fondas en las principales ciudades del país.

“Desde hace cuatro años que el género explotó, pasamos de dar clases para diez alumnos a más de cien por día”, describe Fantoni, cuya escuela reúne a más de 400 standaperos y cuenta con nueve sedes en todo el país, en las que se brindan cursos para principiantes los siete días de la semana.

Fontani ubica la obra “Cómicos Stand up”, de 2009, como el inicio del boom del género en su forma moderna en nuestro país. Aquella obra bisagra va por su quinta edición, comandada por Sebastián Wainraich, al calor del humor del elenco estable del género: Javier Lombardo, Peto Menahem, Diego Reinhold, Martín Rocco y Dan Breitman.

“Es algo que se hizo durante toda la historia de la humanidad”, explica a la Agencia Tao Diego Reinhold, standapero y profesional de los medios. “Hoy está explotando justo en un momento donde lo rápido y lo portátil es moda”, agrega.

El 7 de Abril de este año, el cómico Guillermo Selci acompañó con un Stand up a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en la inauguración por cadena nacional del Encuentro Federal de la Palabra. Fue el clímax de exposición masiva de un standapero.

Lo que hoy conocemos como Stand up nace en la época dorada de la radio norteamericana. Los llamados “maestros de ceremonia” saltaron del vodevil al broadcasting para inaugurar las transmisiones con monólogos humorísticos sobre las situaciones de la vida cotidiana de los años 50.

En nuestro país, el puntapié inicial se dio en los años 70s. “Las semillas de lo que hoy hacemos como Stand up las sembraron (Antonio) Gasalla, (Enrique) Pinti y(Andrés) Perciavale en sus famosos Café Concert”, explicaFantoni.

Para Gutman, el Stand up es aún un fenómeno al que todavía le falta crecer en Argentina, en comparación con otros países latinoamericanos. “No hay una industria atrás del stand up”, afirma.

Fontani, por su parte, señala que la mayoría de los standaperos aún circula por circuitos alternativos. “Muy pocos vivimos del Stand up o de la actuación”, alega.

“Lo nuestro implica una destreza artesanal”, concluye, en tanto, Reinhold.

Matias Ferrari/E.S./C.6.

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