Trabajo sexual en Argentina: entre la abolición y la connivencia

En el mundo hay tres posiciones frente al trabajo sexual. La prohibicionista, que sostiene que tanto el proxeneta, el cliente y la prostituta están fuera de la ley. La posición reglamentarista, que sostiene que la prostitución cumple una funcion social, y en virtud de esta función, se desarrollan politicas de Estado que reconocen los derechos de las trabajadoras sexuales. Finalmente, el modelo abolicionista postula que la prostitución es una forma de explotación contra las mujeres, y como tal, es una forma más de sometimiento de parte del sistema capitalista.
El Estado argentino adoptó históricamente una posición abolicionista frente al trabajo sexual. El “Convenio para la represión de la Trata de Personas y de la explotación de la prostitución ajena  firmado el 2 de diciembre de 1949 por las Naciones Unidas y aprobado por Argentina en 1957, establece la figura del tratante a pesar de que la víctima haya dado su consentimiento previo. Existe un antecedente en la Ley 12.331 de 1936, sobre “profilaxis de las enfermedades venéreas y su tratamiento en todo el territorio de la Nación”. Esta ley prohíbe el establecimiento de casas o locales donde se ejerza la prostitución o se incite a ella, y sanciona a quien explote la prostitución ajena.

En Argentina se sancionó en 2008 la Ley Nacional 26.364 de Prevención y Sanción de la Trata de Personas y Asistencia a las Víctimas.  Fue modificada recientemente en enero de 2013,  luego del impacto del caso “Marita Verón”, a raíz de la liberación de los trece acusados por su secuestro y desaparición. La nueva modificación , sin embargo, aun no ha sido reglamentada. Amplía las condenas en los casos más graves y crea un Consejo Federal para la Lucha contra la Trata y un Comité Ejecutivo que se encargará de asistir a las víctimas.

En el 2011, el Poder Ejecutivo, a través del decreto Nº 936, prohibió la oferta sexual en medios masivos de comunicación, lo que significó la eliminación del “Rubro 59” de los clasificados en los diarios, aunque se siguen encontrando avisos camuflados en otros rubros como “Oficios” o “Solos y solas”. Otro proyecto que circula el Congreso actualmente, busca penalizar a los clientes de la prostitución.

Foto: Agencia Tao

A pesar de las reglamentaciones, los sectores nucleados en Campaña Abolicionista denuncian que el Estado sigue haciendo la vista gorda al problema. “El Estado es el primer proxeneta. Los prostíbulos son tan ilegales como la prostitución, sin embargo hay prostíbulos en todos los pueblos, habilitados como bares, pizzerías o cualquier otro negocio legal” denuncia en una entrevista Sonia Sánchez, autora del libro “Ninguna mujer nace para puta”.

Horacio Diaz /C.A/Comisión 2

Foto: Agencia Tao

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