La juventud a las urnas

“La representación de los jóvenes hará que la agenda central de la juventud en general sea parte de la discusión política”, desde octubre del año pasado frases como esta resuenan en los pasillos del Congreso de la Nación. El Presidente de la Juventud Radical, Lucio Lapeña, fue uno de los que se pronunció, en audiencia pública allá por julio de 2012, defendiendo el proyecto de ley impulsado por el oficialismo para que jóvenes de entre 16 y 18 años puedan optar por votar.

Es que, no fue sólo por la mayoría oficialista que la ley se aprobó, sino que contó con la adhesión de diversos sectores de la sociedad que se manifestaron en favor en las audiencias públicas y deliberaciones del Congreso Nacional.

A la hora de las críticas, el principal argumento esgrimido en ese entonces era que no todos los jóvenes están preparados en términos de educación y responsabilidad cívica para hacer frente a una instancia de sufragio. El segundo vaticinio favorito, desde la perspectiva opositora, afirmaba que el proyecto de ley se trataba de una jugada coyuntural y clientelista por su condición de voto optativo, estrategia trazada por el Gobierno Nacional pensando en no perder terreno en las futuras elecciones.

Subyacente a estas críticas, problemáticas de fondo sin resolver como la marginalidad y las falencias en educación y trabajo, se asocian recurrentemente con la juventud. Más preocupante es aún que una cuestión como la de la criminalidad se ligue tanto a la juventud, algo ya histórico en América Latina y que ocurre en la Argentina también desde algunos años.

Con esta cuestión de fondo, el debate sobre la ley generó suspicacias varias de diversa intensidad. Mientras que algunos sectores más moderados como la UCR, reclamaban un compromiso en educación para acompañar el proyecto, otros señalaban que La Cámpora estaba reclutando adolescentes en las escuelas.

Polémicas y rivalidades partidarias aparte, la ley finalmente se aprobó y en agosto de este año permitió la participación en las primarias de aquellos jóvenes que tuvieran cierto interés en política. Queda por analizar qué tan influyente ha sido su participación en las primarias, qué tan influyente puede ser de cara a octubre y qué cambios ha generado su acceso en las campañas de los candidatos a ocupar cargos.

Hernán Repetto/X.S/C.3

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