Alta tensión: el peligro de las subestaciones eléctricas

En los últimos veinte años proliferó en nuestro país la instalación de subestaciones eléctricas en las provincias de Córdoba, Jujuy, Misiones y Buenos Aires. Quienes habitan en zonas próximas a estos espacios aseguran que este fenómeno afectó su calidad de vida. Agrupados a nivel regional y nacional, los vecinos buscan lograr la relocalización de las subestaciones en áreas menos pobladas. El conurbano bonaerense también resiste ante el funcionamiento de las centrales instaladas en los barrios de Ezpeleta, Berazategui, Wilde, Claypole y Florencio Varela.

Subestación

Fuente: Analia Imputato (Agencia TAO)


El caso de Ezpeleta, uno de los más antiguos de la región bonaerense, es reflejo de esta problemática: ya son 169 las muertes y más de 200 las personas que padecen enfermedades asociadas a la actividad de la subestación Sobral. Ante la falta de respuestas por parte del Municipio de Quilmes y Edesur (Empresa de Electricidad Sur),  el reclamo vecinal sigue en pie.
Microtesla (µT) es la unidad de valor que se utiliza para medir campos magnéticos. Estudios internacionales avalados por la OMS afirman que las personas expuestas a campos magnéticos superiores a 0,3 (µT) tienen más riesgo de contraer cáncer. Sin embargo, en nuestro país está vigente la Resolución 77/98 de la Secretaría de Energía de la Nación la cual establece que las personas pueden estar expuestas a 25 (µT).
En la esquina Padre Bruzzone y Río Colorado de la ciudad de Ezpeleta funciona  la subestación eléctrica Sobral. Desde su puesta en funcionamiento en 1989, los vecinos de la zona se movilizaron para lograr su traslado. Por el momento, el municipio de Quilmes sigue sin ofrecer una solución al problema. Edesur y el ENRE (Ente Nacional Regulador de la Electricidad) amparan su accionar en la resolución 77/98 que no contempla los límites de exposición a campos electromagnéticos avalados por la OMS.
En 1997 el biólogo Raúl Montenegro confeccionó un estudio, el único realizado hasta la actualidad,  basado en la medición de los campos electromagnéticos de las casas de los vecinos de la Sobral. Encontró una radiación de entre 3 y 5,7 (µT), cifra que en algunos hogares alcanzó los 15 (µT). La municipalidad de Quilmes recibió este año un proyecto presentado por Edesur,  que implica el traspaso de las actuales redes de provisión de electricidad aéreas a subterráneas. Claudio Moutalabian, arquitecto que integra la Dirección de Evaluación de Impacto Ambiental del municipio quilmeño, entiende este cambio como positivo. Sin embargo, no se realizaron pruebas que demuestren la eficacia de la obra para disminuir el impacto de las ondas electromagnéticas.
Gladys Solioz, gestora de la organización Vecinos Autoconvocados por la vida, confeccionó “el mapa de la muerte”. En él se ilustran los casos de muerte y de enfermedad producidos desde la instalación de la subestación. Lilian Magallanes, pediatra de una sala de primeros auxilios próxima a la Subestación, afirma que: “Desde que la central funciona aumentaron las consultas por alergias, mareos, dolores articulares e infecciones que en muchos casos derivaron en cáncer”.

Estefanía Cendón/ A.I. (Com 5)

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