Fábricas recuperadas: pros y contras de su nuevo funcionamiento

Trabajadores en el Centro Demostrativo de Indumentaria, INTI.
FUENTE: surcapitalino.com.ar

Gaglianone, Zanon y Cintoplom son sólo algunas de las fábricas que quebraron en el marco de la crisis económica del 2001. Posteriormente, retomaron su funcionamiento gracias a la organización y gestión de sus empleados. Mediante esta nueva gestión, por una parte, el reparto de ganancias fue equitativo entre los trabajadores y, por otra, en algunos casos, se  generaron problemas de financiamiento, legales, atraso tecnológico, entre otros.

José Luis Gonzalez, responsable comercial del Centro Demostrativo de Indumentaria de INTI donde funcionan siete cooperativas -entre ellas LACAR- dijo que, en general, las fábricas recuperadas han tenido mucho apoyo del gobierno y que se han creado programas especiales tras los que se otorgaron subsidios a los trabajadores. Sin embargo, aclaró: “Cuando los dueños cierran las fábricas, las dejan con máquinas obsoletas, con deudas, con el sistema administrativo debilitado. Por lo tanto, se debe invertir muchísimo en bienes de uso y también en la capacitación técnica”.

Según el último Relevamiento de Empresas Recuperadas en la Argentina realizado en  el Programa Facultad Abierta de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, existen a octubre de 2010, unas 205 firmas recuperadas que ocupan a 9.400 trabajadores.

La transformación de las empresas privadas en cooperativas es la forma de organización predominante. De este modo, los empleados toman el control de la planta sin afrontar las deudas contraídas por los antiguos dueños y beneficiándose con algunas reducciones impositivas. Sin embargo, la Ley 20337/73 que regula a las cooperativas, exige que los trabajadores pasen a ser contribuidores monotributistas. De esa manera, pierden los derechos de la relación de dependencia (antigüedad, asignaciones familiares).

El trabajo cooperativo permite que los ingresos sean para todos iguales, tanto para los encargados de la producción como para los miembros del área administrativa. Las decisiones pasan a tomarse de forma conjunta.

Gabriela Berardi, tesorera de la Cooperativa LACAR, fue una de los tantos ex empleados que encabezaron el proceso de recuperación de la firma. Desde su experiencia, explicó que es muy positivo no tener que recibir órdenes de un jefe que les marcara límites a la hora de producir. Ahora, todas las áreas productivas se encuentran integradas. También, se refirió al momento en el que los empleados decidieron hacerse cargo de la empresa y dijo: “fue difícil llevar a cabo esa lucha, pero lo teníamos que hacer. No podíamos perderlo todo”.

Victoria Juárez/ Com. 1/ G. J.

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Historia de la Cooperativa Lacar

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