Barras bravas: una organización al servicio del poder

Existen diversas facciones en las barras que se disputan el poder de la tribuna. Quienes lideran la organización y se hacen cargo de la hinchada controlan el  acceso a los estadios de fútbol, a los vestuarios de los jugadores y árbitros, manejan desde la reventa de entradas hasta los estacionamientos y, en la mayoría de los casos, terminan por ser empleados del club.

La vinculación entre las barras bravas y la dirigencia deportiva y política es notoria.  “La Guardia Imperial cobra 50 mil pesos por partido, plata en negro.  Se piensa que el origen de los fondos son las cuotas adicionales que pagan los socios, como el bono del día del club o del día del hincha. Además de tener talonarios de entradas que revenden por Mercado Libre, viajes para alentar al equipo, ropa oficial y camionetas Hilux para trasladarse”, dice Pablo, un seguidor de Racing. Por su parte, Nicolás, hincha de San Lorenzo, remarca que no existe una barra en la que esto no pase y que más de una vez compró entradas a 50 pesos que tenían como impresión “valor cero”; son las “contribuciones” de los dirigentes para  la reventa o para que los barras entren gratis.

Aunque cada barra tiene su medio de financiación particular, la mayoría obtiene ingresos por el dinero que aportan los dirigentes, los jugadores y los políticos. Pablo asegura que reciben dinero a cambio del poder de convocatoria de la hinchada, de los aplausos o abucheos a jugadores y técnicos con el consentimiento de dirigentes y hasta políticos que, a veces, pagan para que aparezcan sus nombres en las banderas. Sobre todo, en época de campañas electorales.

Las barras de diversos clubes demuestran ser funcionales y tener intereses políticos afines. En este sentido, tal vez sea significativo el papel desempeñado por Cristian Evangelista, alias “Sandokán”, consagrado jefe de La Butteler, la barra de San Lorenzo, y líder de la murga Los Chiflados de Boedo, que logró imponer en la agenda de la presidenta Cristina Fernández el tema de reinstaurar los feriados de Carnaval. Los festejos del corso se realizaron a cuadras del viejo estadio de San Lorenzo y fueron televisados por Canal 7.

“La barra es un grupo de poder y apriete. Hace tres semanas interrumpió una reunión de la comisión de San Lorenzo para amenazar a los directivos y pedirles renuncias. Hay muchos problemas de vestuarios y muchas veces les hacen la cama a los jugadores, basta recordar el último ataque a Jonathan Bottinelli”, manifiesta Nicolás, de La Butteler.

Misma modalidad y violencia demostró la barra de Independiente cuando dos semanas atrás ingresaron 30 personas por la fuerza al despacho del presidente del club, Javier Cantero,  para exigirle  entradas y micros para los partidos, el permiso para guardar las banderas en el club, la renuncia del gerente administrativo, Raffaelle Rutigliano, por estar disconformes con el sueldo que percibe, y la recuperación de sus “privilegios” en el estadio.

Gilda Celsi – F. A. G – 01

Fuente de referencia de IMÁGENES de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner con «Sandokan», barra de San Lorenzo:

http://www.ole.com.ar/san-lorenzo/mandaron-Mompracem_0_580741937.html

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